«Estoy abrumada entre la alegría y la responsabilidad”

Cristina Rojas Fotobook

Cristina Rojas es entrevistada con motivo del largometraje Seis y medio, dirigido por Julio Fraga. Empezó a leer el guión y ya no pudo soltarlo hasta llegar a la última página. Esta historia de una pareja en la que “se desmontan muchos tópicos” le atrapó.

-¿Qué le atrapó del guión de ‘Seis y medio’?

-El día que empecé a leerla no tenía mucho tiempo. Estrenábamos a los pocos días un montaje y leí las primeras páginas con la curiosidad de ver de qué iba, cómo hablaban… pero con la intención de leerla otro día con más calma. Y entonces no pude parar y tuve que leerla hasta el final. Claramente me atrapó todo. “Esto hay que hacerlo”, pensé.

-¿Qué la hace una película diferente?

-Se desmontan muchos tópicos de las historias de pareja que se cuentan en cine. Se acerca mucho a la vida real. Se espía de alguna manera lo que les-nos pasa a ÉL y a mí-ELLA. Y a nivel de producción, está película está siendo posible por el trabajo de más de 40 profesionales que sin cobrar (por ahora) absolutamente nada están a piñón cuidando cada detalle. Además de que para aquellos gastos se ha contado con la ayuda económica de amigos, familiares, conocidos y micromecenas que han creído en este largo. Esto hace que sea muy diferente e ilusionante.

-Es una película de diálogos donde el peso de la historia recae sobre dos actores. ¿Es un reto?

-Absolutamente. Estoy abrumada entre la alegría y la responsabilidad.

-¿Cómo trabaja el personaje?

-Primero hago varias lecturas de todo el texto, luego una lectura con el director y pregunto dudas y sensaciones. Después, escena a escena, voy intentando ver qué me pasa, qué quiero, qué relación tengo con el otro personaje, qué ha pasado antes, qué estado de ánimo tengo… Luego memorizo, paso texto con mi compañero, cambio cosas que pensaba antes y que ahora no me cuadran. Ensayo con el director, escucho sus indicaciones, le vuelvo a comentar cosas de las que dudo, o que no pienso igual, o que qué maravilla pensar los mismo… Intento interiorizarlo, intento “escuchar” y modificarme con cada cosa que me da mi compañero y responderle con verdad. También veo cómo se mueve, cómo anda… Y después, a la hora de rodar, caliento cuerpo y voz, me relajo… e intento olvidarlo todo y vivir cada escena como si pasase por primera vez.

-¿Cuánto tiene de usted su papel?

-Eso me da un poco de corte contarlo…

– ¿Se puede querer un 6,5 a la pareja y ser feliz?

-Imagino que no, aunque la felicidad son momentos, ¿no? Al decir esto, no se me va de la cabeza “la gran belleza”.

-Tras muchos años de teatro, ¿era ya el momento de protagonizar un largometraje?

-No creo que haya un momento… Pero ahora está pasando y tengo muchísimas ganas de protagonizar este largometraje. Más que ganas. Pero el cine y el teatro son mundos muy distintos, muy separados. Un actor, por desgracia, no decide estas cosas; algunos sí, pero no la mayoría de los actores. El cine suele ser muy inaccesible. Hay muchísimos grandes actores en teatro que tal vez no hagan cine en su vida. Así que en este caso, me siento una privilegiada. El paso del cine al teatro es más fácil, porque una cara conocida siempre “vende” más entradas, o más funciones. Y así es. En España no se valora el teatro y el cine como lo que son. Dos artes que remueven, que emocionan, que te hacen sentir más, vivir más, ser mejor persona. Ojalá llegue un tiempo mejor, en el que se entienda que la cultura es importante (que te hace más generoso, pacifico, tolerante…) A mí personalmente me gustan tanto uno como otro. Como actriz y como público. No pienso dejar de hacer teatro en mi vida, y ojalá pueda decir lo mismo del cine. Pero eso, ya se verá…

-Ha trabajado con Julio Fraga en proyectos teatrales. ¿Qué adjetivos le definen?

-Minucioso, trabajador, positivo, claro, concreto, líder (que no jefe), listo y cariñoso. Un gran director.

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